
Día mundial del cáncer de mama: ¿cómo cuidar nuestra piel en este proceso?
Autora
majeurra
Fecha de publicación
Hoy es el Día Mundial del Cáncer de Mama y, con este motivo, además de visibilizar esta enfermedad y mostrar nuestro apoyo a todas las mujeres que viven este duro proceso, queremos compartir los cuidados que necesitan la pieles que están sometidas a un tratamiento oncológico, ya que el cuerpo no es el único que libra una batalla silenciosa. La piel, nuestro órgano más visible y expuesto, también sufre profundamente. Entenderla, protegerla y mimarla no es un gesto superficial: es una parte esencial del proceso de recuperación. Cuidarla significa apostar por la salud, el confort y la dignidad, y ofrecer al paciente una herramienta real para aliviar efectos secundarios y reconectar con su propio cuerpo después de meses de terapias agresivas.
La quimioterapia, la radioterapia, la inmunoterapia y la hormonoterapia no solo combaten la enfermedad, también alteran la función barrera de la piel, provocando sequedad intensa, deshidratación, sensibilidad extrema y una fragilidad que transforma su textura y respuesta. A esto se suma un impacto emocional inevitable: la imagen personal cambia y la piel se convierte en un espejo de ese proceso.
Pero también puede ser un punto de partida. Cuidar la piel durante y después de un tratamiento oncológico es, en realidad, un acto de empoderamiento. Con cada aplicación de una crema calmante o con cada gesto delicado, se recupera algo más que hidratación: se recupera confianza, autoestima y la sensación de volver a habitar un cuerpo propio. Porque la belleza, en estos casos, no es un lujo, es una forma poderosa de sanar.

La experta en estética Marta García, propietaria del centro que lleva su nombre en Oviedo (C/Uría), ha querido compartir con nosotros estos consejos para poder darle a la piel el profundo cuidado que necesita en un proceso como es el tratamiento y la recuperación de un cáncer de mama, ocho gestos que, tal y como confirma la profesional, pueden marcar la diferencia:
1. Elegir fórmulas fisiológicas para recuperar el equilibrio de la piel con cosméticos con pH similar al de la piel (5,5) sin alcoholes, sin perfumes, sin tensioactivos, sin disruptores endocrinos, sin conservantes agresivos o siliconas oclusivas. En su lugar, optar por fórmulas con ingredientes como ceramidas, ácidos grasos, colesterol, urea, ácido hialurónico, glicerina, etc. que no solo no alteran la microbiota ni el pH, sino que la equilibran.
2. No sobrehidratar: en estos momentos también se debe nutrir y reparar, reponer lípidos funcionales para reconstruir la barrera cutánea y evitar la pérdida de agua. La función barrera de la piel es un escudo inteligente que puede mantenerse o recuperarse con un buen cuidado cosmético. Esto permite mayor confort y calidad de vida durante el tratamiento, menor riesgo de infecciones, eccemas o heridas, mejor tolerancia a tratamientos tópicos médicos, regeneración cutánea más eficaz tras la terapia y un impacto positivo en la autoestima y el bienestar emocional, ya que la piel también forma parte de la identidad y la imagen personal.
3. Aplicar la fotoprotección todo el año, porque la piel se vuelve más fotosensible. Usar SPF 50+ con vitamina E 100% natural que ayuda a prevenir manchas, rojeces y daños acumulativos. Repetir la aplicación cada hora y media o dos horas es clave. Además, no es recomendable exponerse al sol directamente durante el proceso de tratamiento (salvo prescripción médica específica).
4. Nada de exfoliar, pero sí renovar suavemente. Evitar ácidos y exfoliantes, e incorporar activos como enzimas de papaya o agua termal micronizada, que ayudan a calmar y renovar sin agredir.
5. Nutrir desde dentro (con alimentos). Una piel en tratamiento necesita nutrientes clave como: el omega 3 (presente en el pescado azul, semillas de lino y chía); la vitamina C (kiwi, fresas, pimiento rojo); el zinc (mariscos, calabaza, garbanzos); los aminoácidos (huevos, lentejas, tofu); o polifenoles (frutas moradas, cacao puro, té verde). Estos alimentos ayudan a reparar el colágeno, modular la inflamación y reforzar el sistema inmunológico.
6. Reestablecer el pH: uno de los puntos más importantes. El pH fisiológico de la piel sana está entre 4.5 y 5.5 (ligeramente ácido). Este entorno es fundamental para mantener el ecosistema cutáneo en equilibrio. Cuando este pH se alcaliniza (sube), por ejemplo por tratamientos agresivos, el manto ácido se deteriora, y eso afecta directamente a la salud de la piel. En pieles tratadas con quimio o radio, donde hay daño tisular, un pH adecuado acelera la cicatrización y reparación, y mantiene la microbiota sana y funcional. También frena el crecimiento de patógenos (hongos y/o bacterias oportunistas) y favorece las bacterias buenas que protegen la piel. Esto es vital en pacientes inmunodeprimidos para reducir el riesgo de infecciones cutáneas, disminuir la inflamación y la sensibilidad, y minimizar las rojeces, el prurito y la descamación.
¿Como ayudar a restablecerlo? Evitar el agua muy caliente y las duchas largas (porque el exceso de temperatura desestructura el manto ácido y elimina el NMF, el factor natural de hidratación). Lo más recomendable es usar agua templada en el baño o ducha. Tampoco es recomendable ducharse más de una vez al día, salvo indicación médica, y secarse de forma muy suave con toallas de algodón y sin frotar. Incluso es bueno aplicar aceites vegetales vírgenes (de onagra, aguacate, jojoba, o agra…) tras la ducha y con la piel aún húmeda para proteger el manto ácido (sobre todo en pieles secas o con descamación).
Otra de las formas para mejorar el pH es la dieta. Ayudando al pH sistémico se apoya el cutáneo (aunque el pH de la piel se regula de forma local). Una dieta rica en vegetales, agua y baja en procesados, mejora el entorno general del organismo y ayuda a la piel a repararse. Es necesario aumentar la ingesta de verduras de hoja verde, frutas con antioxidantes (arándanos, granada, manzana) y, por supuesto, evitar azúcares, alcohol y productos ultraprocesados. Una forma sencilla de hacerlo es llenar el plato de colores: las frutas y verduras de distintos colores representan nutrientes distintos que ayudan al cuerpo a defenderse, reparar daños y mantener el equilibrio natural de la piel. Una buena idea es incluir, al menos, 3 colores diferentes al día en las comidas: rojo como el tomate, naranja como la zanahoria, verde como el brócoli o morado como las uvas. Cada uno de ellos es como un pequeño escudo protector que refuerza desde dentro.
7. Sí al tacto terapéutico (con condiciones). El contacto con la piel, si está aprobado médicamente, puede ser sanador. Masajes suaves con aceites de aguacate, caléndula o borraja ayudan a reconectar con el cuerpo. Es importante cuidar las manos y labios como si fueran la piel facial (ya que son zonas muy castigadas en este proceso), al igual que aplicar bálsamos ricos en urea. Se recomienda evitar esmaltes con químicos y barras de labios que no sean ultrareparadoras e hidratantes, y no exponerlos directamente al sol e incluirlo dentro de la rutina.
8. La piel también necesita respeto emocional. La piel guarda memoria emocional. Es fundamental acompañarla con cariño y sin exigencias (ahora no es el momento de ver una arruga o un poco más de flacidez…). Aunque no esté como antes, está cumpliendo su función protectora. Es una gran aliada, no una enemiga.
En su centro de Oviedo, Marta García ofrece también un completo programa de bienestar para pacientes en tratamiento oncológico, que va mucho más allá de un tratamiento estético: es un Programa Completo de Cuidado Estético Oncológico, de reparación y de acompañamiento durante el tratamiento, que puede iniciarse antes, durante o después del tratamiento médico. Este programa incluye un Diagnóstico personalizado y acompañamiento médico, junto a Cuidados estéticos seguros y no invasivos que refuercen la función barrera con lípidos, ceramidas y activos calmantes, y Recomendaciones nutricionales que ayuden a mejorar el descanso, la energía y el ánimo.
Los labios y mucosas son una de las zonas que también sufren por la sequedad que generan los tratamientos médicos y los procesos oncológicos, por eso es importante rehidratarlos a lo largo del día con productos aptos para ello.
El Bálsamo labial Dermo-Suavina Original, de Laboratorios Calduch, fórmula que data del año 1880, está compuesto por una base grasa y un perfume elaborado con aceites esenciales de plantas y frutas mediterráneas 100% de origen natural, como son la naranja, el limón o la mandarina, junto al mentol.
Este bálsamo hidratante único ayuda a reparar, hidratar y proteger los labios y mucosas dañados por un exceso de sequedad. Se trata de un producto libre de conservantes y emulsionantes y testado dermatológicamente.

Para continuar con los cuidados e hidratación de la piel en casa, os recomendamos tres productos que calman, reparan, nutren la piel y, además, son solidarios con esta causa:
ACEITE DE ROSA MOSQUETA, DE ALMA SECRET

Formulado con una exclusiva mezcla de 15 aceites y extractos vegetales, este aceite certificado por ECOCERT y con el sello COSMOS ORGANIC, está diseñado para regenerar tanto cicatrices superficiales como profundas, aportando alivio y nutrición intensiva a la piel más sensible.
Entre sus ingredientes destacan el Aceite de Rosa Mosqueta, Argán y Caléndula ecológicos, que favorecen la regeneración celular y calman la inflamación. También incorpora Aceite de Espino Amarillo, un potente antiinflamatorio natural que acelera la cicatrización y refuerza la protección de la piel.
La fórmula se completa con una combinación única de activos botánicos y aceites esenciales puros como el Espliego, Jara, Palo de Rosa, Hipérico, Manzanilla, Llantén, Milenrama y Cola de Caballo, que aportan propiedades antioxidantes, antivirales y reparadoras.
El 5% de los beneficios de sus ventas se destinan a la Asociación contra el cáncer de Librilla (Murcia)
ORO AFRICANO ROSA, DE AOKLABS

Oro Africano Rosa es una manteca de karité 100% pura, sin refinar, sin aditivos y ecológica. Mujeres cooperativistas africanas la producen por primera presión en frío, utilizando técnicas que aprendieron de sus madres y abuelas para no alterar sus propiedades naturales. Equilibra el pH, hidrata, nutre sin obstruir los poros y es un potente regenerador de la piel con un agradable olor a cacao.
Se trata de una edición limitada del Oro Africano de la firma, que, con motivo del Día Mundial del Cáncer de Mama, su lata lleva detalles color rosa pintados a mano por las pacientes de la Asociación de cáncer de mama de Sevilla (AMAMA). Como en años anteriores, el 25% de los ingresos obtenidos por las ventas de estas unidades limitadas se
destinarán a la investigación, así como al apoyo a todas las mujeres afectadas por esta enfermedad.
"Nuestra manteca de karité, el Oro Africano, es un producto 100% natural, ecológico y apto para el cuidado de pieles oncológicas en todas las fases del proceso. Durante el tratamiento con quimioterapia o radioterapia la piel puede sufrir alteraciones importantes; nuestro Oro Africano ayuda a aliviar estos efectos, favoreciendo la regeneración cutánea, mejorando la cicatrización tras intervenciones quirúrgicas y aportando alivio y bienestar en cada aplicación”, explica Katia Simone, coCEO y cofundadora de AOKlabs, quien también añade: “En AOKlabs tenemos un compromiso profundo: acompañar y cuidar la piel en los momentos más sensibles, contribuyendo así a mejorar
la calidad de vida de quienes atraviesan este camino”.
CICA BALM PINK EDITION, DE SANTAMARINA COSMETICS.

CICA BALM es un bálsamo reparador multiusos ideal tanto en el día a día, para reparar la piel dañada o irritada, como en procesos post cirugía, como puede ser una mastectomía. Contiene óxido de zinc, centella asiática, ácido hialurónico, aceite de argán, manteca de cupuaçu y syricalm, un activo que reduce la inflamación. Además, está libre de perfumes.
Desde Santamarina Cosmetics quieren concienciar y apoyar esta lucha mediante la recaudación de fondos
a través de las ventas de su famoso bálsamo reparador intensivo CICA BALM. Para ello, se ha diseñado una edición limitada en color rosa de la que se destinará EL 50% de los beneficios de sus ventas a la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). A su vez, también se donará producto al Hospital San Carlos de Madrid, a la unidad de mama y a sus talleres para pacientes que luchan contra esta enfermedad.