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Las manoletinas perfectas (y made in Spain) para tu vuelta a la oficina
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Pocas piezas tienen la capacidad de las bailarinas para cambiar un estilismo con tan poco. Su silueta delicada, esa puntera que apenas asoma bajo un pantalón o la forma en la que consiguen suavizar incluso el más serio de los conjuntos de sastrería explican por qué, temporada tras temporada, vuelven a encontrar su sitio en el armario. No necesitan tacón ni demasiados adornos para hacerse notar.
Después de varias temporadas en las que las zapatillas deportivas parecían haber conquistado definitivamente el terreno del calzado, las manoletinas regresan como esa alternativa que conserva la funcionalidad, pero añade un guiño mucho más femenino al look. Y septiembre, con sus mañanas de oficina y sus temperaturas todavía templadas, parece el momento perfecto para recuperarlas.
Entre las novedades que miran hacia esa nueva temporada está Elda, la nueva manoletina para mujer de Muris, firma barcelonesa especializada en calzado barefoot. Su propuesta parte de uno de los zapatos más reconocibles del armario femenino para reinterpretarlo desde una estética que mantiene vivo su ADN, con vocación de calzado apto para todos los días.

La primera impresión de Elda es la de una bailarina limpia, de esas que no necesitan demasiadas explicaciones para encontrar su lugar en el armario. Además, aunque aparece con espíritu atemporal, presenta una tendencia muy sonada en los últimos años: puntera ligeramente cuadrada, detalle que la aleja de las versiones más tradicionales y que lleva un par de años conquistando los looks más aplaudidos del street style.
Si algo posiciona a las manoletinas Elda, esto es su discreción. No compite con el resto del estilismo, sino que lo acompaña… y muy bien. Puede aparecer bajo unos pantalones holgados, asomarse con un vestido de punto o convertirse en el contrapunto de una falda más femenina. ¿Lo mejor? Está disponible en camel y marrón oscuro, dos tonalidades que anticipan la paleta cromática del otoño y que permiten llevarla prácticamente con todo. El camel encuentra fácilmente su sitio junto a tonos crudos, beige o azul marino, mientras que el marrón oscuro funciona especialmente bien con gris, chocolate, burdeos o negro.. pero también incluso con otros tonos vibrantes en contraste, como el fucsia.
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Pero la propuesta de Muris no se queda únicamente en la estética. Fiel a su valor añadido, la firma lleva su concepto de calzado barefoot a esta silueta mediante una construcción ligera y flexible, pensada para acompañar el movimiento natural del pie. El ajuste elástico y la suela flexible completan un diseño que busca que la manoletina se adapte al pie y no al contrario.
Hay algo especialmente apetecible en estrenar bailarinas cuando llega septiembre. Quizá porque funcionan como ese pequeño gesto que anuncia el cambio de temporada sin obligarnos todavía a sacar del armario todas las prendas de otoño. Con un vestido de punto ligero, por ejemplo, Elda consigue ese equilibrio entre femenino y relajado que tan bien funciona durante las primeras semanas de entretiempo. Con pantalones rectos o un twin set, la fórmula adquiere un aire más pulido; con bermudas, una camisa amplia y la bailarina, el resultado se vuelve más desenfadado. También funciona con una minifalda y una chaqueta ligera cuando todavía se puede prolongar el vestuario de verano unos días más.
Muris resume así una de las tendencias que marcarán el regreso a la rutina: recuperar clásicos del armario y darles una nueva lectura. En este caso, la manoletina abandona cualquier aire excesivamente naíf para convertirse en un zapato cotidiano, versátil y atemporal. Una de esas piezas que no necesitan protagonismo para terminar siendo, precisamente, las que más se llevan.
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