Belleza

CÓMO MANTENER EL BUEN TONO FACIAL MÁS ALLÁ DEL VERANO

20 septiembre, 2021

¡El verano llega a su fin! Y, con él, el bronceado. Yo este verano he seguido sin tomar el sol y bien blanca, como viene siendo habitual, aunque, después de muchos años de miedo, he vuelto a confiar en los autobronceadores. Les tenía mucho miedo porque tengo una mancha en la pierna por jugar con uno que tenía mamá en el baño cuando era pequeña. Jugué a hacerme un trocito moreno y ahí se quedó la mancha, para siempre. Desde entonces me han dado bastante pánico los autobronceadores, y después de algún acercamiento en los que me quedé naranja o a ronchones… nunca más los había vuelto a utilizar.

Este año he podido confirmar que los autobronceadores ya no son lo que eran, que ha llegado al mercado una nueva generación en la que cuidan de la piel, dejan un efecto súper natural y sus fórmulas son muy naturales y sin químicos ni ingredientes que asusten.

Así que después del verano, también me parecen un buen invento para seguir manteniendo el buen tono y, con él, lucir un aspecto más saludable, más bonito, más cuidado… también en los meses más fríos. Las gotas bronceadoras para el rostro me encantan, como estas Collistar Magic Drops, ya que permiten ajustar fácilmente la cantidad y utilizar lo justo y necesario para obtener, así, un resultado súper natural y discreto.

Gracias su fórmula exclusiva que combina extracto de cáscara de nuez y DHA Rapid, una innovadora molécula autobronceadora de nueva generación, con solo unas gotas la piel adquiere al instante un color dorado que en menos de una hora se transforma en un bronceado luminoso, igual que después de un día de playa. Por tanto, se reducen a la mitad los tiempos de coloración de la piel, obteniendo un resultado rápido, natural, saludable y uniforme, evitando las antiestéticas manchas de los autobronceadores del pasado.

En su formulación, además, estas gotas mágicas también poseen un excepcional poder hidratante y antienvejecimiento, gracias a la presencia de la vitamina E y de un derivado biotecnológico del maíz, que envuelve la piel en una película hidratante invisible de larga duración.

El concentrado se extiende fácilmente y se absorbe de inmediato, dejando la piel suave y lisa. Para su utilización, tan solo hay que extender unas gotas del producto por el rostro, el cuello y el escote limpios y secos y lavarse bien las manos después del uso. Si te ves la cara de acelga cada mañana en invierno… ¡prueba con productos como éste! Y, si eres de las que aún no se atreve, como me ha pasado a mí durante años, recuerda que siempre te quedarán los polvos de sol, que han sido mis grandes aliados durante mucho, mucho tiempo.

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